Sobre Polmuz Drums
Una marca polaca de baterías
Polmuz es una marca polaca de baterías que nació en Varsovia en los años sesenta y hoy vive en Gdynia. Con este nombre fabricamos cuatro modelos de batería, cajas y platos, y en nuestro propio taller construimos baterías a medida desde cero. Más abajo te cuento de dónde venimos y qué le pasa a un tambor antes de llegar a tus manos.
De la calle Grochowska a Gdynia
Los primeros tambores con el logo de Polmuz salieron en los años sesenta de una fábrica de Varsovia, en la calle Grochowska 75/77. En la Polonia comunista se hacían con lo que hubiera a mano, así que los cascos eran de aliso, abedul o pino, y a veces de tablero de fibra o de cartón endurecido. Las llamadas «Everplay», montadas bajo licencia de la marca inglesa Premier, eran claramente mejores. Mateusz Wysocki, que ha escrito sobre la historia de las baterías polacas, se preguntaba en el titular si Polmuz era «un enemigo inmortal o el salvador de los jóvenes». Dependía del ejemplar que te tocara, pero muchísimos bateristas polacos empezaron con uno de ellos. Los últimos salieron de la cadena a principios de los noventa y la marca se quedó callada mucho tiempo.
Fundé la tienda DrumStore el 9 de enero de 2006, en un sótano. Vendía platos Istanbul sueltos y baterías, y al principio era el único que trabajaba allí. Con el tiempo la tienda creció y a su lado montamos un taller donde reparábamos y restaurábamos tambores de todas las marcas imaginables. Cuando desmontas tantas baterías ajenas, enseguida empiezas a ver dónde el fabricante se esmeró y dónde tomó atajos.
En 2018 compramos los derechos del nombre Polmuz. De los tambores antiguos nos quedamos con el nombre y el logo clásico, y todo lo demás, desde el contrachapado hasta los herrajes, lo diseñamos de nuevo con lo que habíamos ido aprendiendo en el banco de trabajo. Presentamos las primeras baterías nuevas el 13 de noviembre de 2019 en el club Sfinks700 de Sopot, donde las tocaron, entre otros, los bateristas de Illusion y Lipali, Wojtek Warmijak y Paweł Osicki.
Enseño toda la presentación del estreno, diapositiva a diapositiva, en la entrada La historia de Polmuz en diapositivas (en polaco).






Cuatro modelos de batería
El Modelo 4 cuesta unos 3.200 PLN y viene completo: tambores, soportes, platos y banqueta, listo para tocar en cuanto lo desembalas. Los cascos son de abedul y no de álamo, que en esta gama de precio se mete a menudo en las baterías para abaratarlas. El abedul permite trabajar bien el borde, y del borde depende que el parche asiente como debe e incluso que el tambor se pueda afinar.
El Modelo 3, por unos 4.300 PLN sin platos, también es de abedul, pero lleva mejores herrajes, un pedal de bombo de doble cadena y una suspensión de toms que no agujerea el casco y se sujeta a un soporte en lugar de al bombo. El acabado es de laca, en degradado o en negro transparente. Los Modelos 4 y 3 los fabricamos en China, con nuestra marca y bajo nuestro control de calidad. No lo escondemos, porque en esta gama de precio así se hace casi cualquier batería, y lo que sale de la fábrica depende de la madera, el borde y los herrajes que le encargues.
El Modelo 2 y el Modelo 1 los construimos en nuestro taller de Gdynia, y estas ya son baterías a medida de verdad: la madera, el color, las medidas de los tambores y los herrajes los eliges tú. Los dos modelos llevan la misma madera y las mismas soluciones dentro del casco. El Modelo 1 recibe unos herrajes más blindados, con torretas, garras, patas, suspensiones y soportes más fuertes, además de parches Evans de serie y más horas nuestras en cada detalle. El Modelo 2 parte de unos 5.500 PLN por una batería 20/12/14 en madera natural, el Modelo 1 de unos 6.000 PLN, y el Polmuz más elaborado que hemos construido hasta ahora costó 40.000 PLN.
Además de las baterías hacemos cajas, desde 999 PLN, y platos de bronce B20 martillados a mano en Turquía. He descrito todos los modelos, con precios y fotos, en la guía Cuánto cuesta una batería y cuál comprar (en inglés).
Cómo construimos nuestros tambores
Las partes más importantes de un tambor se esconden bajo el parche y dentro del casco, así que en las fotos de producto no se ven. Todo lo que cuento a continuación se refiere a los tambores de nuestro taller, es decir, a los Modelos 1 y 2 y a nuestras cajas.
Contrachapado
En 2019 encargué contrachapados de distintos grosores y número de capas y fui escuchando cómo sonaban los cascos desnudos hechos con cada uno. En arce ganó uno de seis capas y 4,8 mm de grosor, que al darle un golpecito con el dedo da una nota larga y limpia. Un trozo de madera que se apaga en cuanto lo golpeas no se va a poner a cantar solo porque le pongas un parche. La pared más fina tiene además una ventaja muy de andar por casa: la batería pesa menos, y los tambores te los llevas a cada bolo.
Borde
Justo al lado del aro, el parche está curvado, y solo más hacia dentro se vuelve plano. Nuestro borde de 2×45° toca el parche precisamente en esa parte plana, y por eso el tambor afina grave y aguanta la afinación más tiempo. Llegamos a él construyendo unos diez cascos con bordes distintos y comparándolos de oído, y ganó el que conocíamos de los tambores vintage. Cada borde lo fresamos, lo pulimos hasta dejarlo liso y lo enceramos, para que el parche resbale sobre él en vez de engancharse. Un casco con el borde bien trabajado, apoyado sobre un cristal, no deja pasar la luz por ningún sitio y no hay forma de meter una hoja de papel por debajo. A quien viene al taller le damos un casco para que pase él mismo el dedo por el borde.


Taladrado
Soy ingeniero de formación y antes diseñaba barcos, así que los agujeros de las torretas los dibujo en QCAD igual que se dibujan las secciones planas del casco de un barco: sobre el casco del tambor desplegado en plano. Un casco nunca es un círculo perfecto, a veces es ligeramente ovalado, y las torretas de cada fabricante tienen una separación distinta entre agujeros, así que solo un dibujo exacto nos permite mantener la distribución de los agujeros con una precisión de 0,2 mm. Esa precisión tiene un fin muy práctico. Si las torretas quedan torcidas respecto al borde, el tensor no entra recto en el agujero del aro, roza, y afinar el tambor se vuelve difícil. Taladramos con buenas brocas escalonadas, porque la diferencia entre ellas y una broca de 5 PLN se nota luego en cada agujero.
Tensores y afinación
Los tensores de nuestros tambores giran con suavidad y no rozan con el aro, y el casco es un pelín más estrecho, así que el borde asienta bien bajo el parche. En la práctica basta con apretar todos los tensores con los dedos, con la misma fuerza, y el tambor ya canta, sin afinar con un piano ni buscar la nota en cada tensor por separado. Afinar por el tacto del tensor, lo que se conoce como finger tight, es para mí el método más rápido, pero solo funciona en un tambor donde todo se ha hecho igual de bien.
Dentro del casco
Todos los cascos los aceitamos y enceramos por dentro sin coste adicional, para que la madera respire y la humedad se quede fuera. Es la misma razón por la que nadie pinta una casa de madera con poliuretano. Pagando un extra lo hacemos una segunda vez y montamos el tambor con tornillos de acero inoxidable, como los que se usan en la construcción naval, en lugar de los típicos tornillos negros baratos que se oxidan al primer arañazo. Sobre el papel son extras opcionales, pero los tornillos inoxidables los pide prácticamente todo el mundo y el doble encerado la mayoría de los clientes. No me extraña, porque con las dos cosas la batería es casi indestructible. Dentro de cada casco pegamos también una etiqueta con el número de serie, la firma de la persona que revisó el tambor y el nombre del propietario.
Cajas
En las cajas del Modelo 1, el mecanismo de bordonero separa la bordonera del parche 14 mm, mientras que uno normal la separa unos 7 mm. Esos pocos milímetros se oyen cuando tocas la caja como si fuera un tom. Con un mecanismo de poco recorrido, la bordonera suelta sigue vibrando con el parche, zumba en los pasajes suaves y responde a cada rimshot, y con uno de recorrido largo se calla del todo. Donde más se agradece es en las grabaciones, porque ese zumbido luego no hay manera de limpiarlo de los micrófonos.




Acabados
Creo que la batería es el instrumento más espectacular del escenario, y es una pena esconderla al fondo como decorado para el resto de la banda. Por eso dedicamos tantísimo tiempo a los acabados. Puedes traernos tu color en cualquier muestra y lo igualamos con un espectrómetro, midiendo, no a ojo. La mayoría de los colores los aplicamos en capas finas, con aceite y cera, porque una capa gruesa de pintura ahoga el casco, y un tambor tiene que sonar tan bien como se ve.
Con los años hemos ido definiendo cinco estilos de pintura. Desde 2020 hacemos degradados con aceite y cera, un sombreado a mano sin pistola ni laca en el que el color se va fundiendo con la madera natural. Con la misma técnica aplicamos colores lisos, y el más pedido es el negro mate.
Donde más arte ponemos es en lo que llamamos «maziajki», una palabra polaca para los manchurrones o pintarrajos, que pintamos desde 2022 con pincel y pintura al óleo. En el casco queda el movimiento de la mano, igual que queda en un lienzo, y como no hay plantilla para esto, todavía no han salido dos baterías iguales.




En 2024 se sumaron los motivos folclóricos: amapolas, acianos y girasoles sobre un degradado blanco, diseñados como el estampado de una tela y repartidos por toda la batería. En 2026 empezamos a pintar con aerógrafo usando plantillas dibujadas en CAD, entre ellas un efecto de forro «oyster» reproducido en laca. La quinta línea es la laca clásica, con colores saturados, transiciones de color y sombreados sobre bubinga que resaltan el dibujo de la veta.
Además del color, eliges el material del casco (arce, abedul, bubinga, nogal, acrílico o metal, es decir, cobre y aluminio, en bruto o envejecidos), la medida de cada tambor, el tipo y el color de los herrajes, y también una incrustación, una tira de un milímetro que se pega en una ranura fresada en el casco. En el casco o en el parche resonante puede ir el logo de la banda o cualquier diseño.




La Filarmónica, el ejército y un cohete
En 2025 construimos una batería de seis piezas para la Filarmónica Nacional de Varsovia (Filharmonia Narodowa), de arce europeo de 4,8 mm, con un degradado hecho a mano con aceite y cera y ni una gota de laca. Para ese encargo desarrollamos una forma de pulir la cera que hace resaltar la veta. Dos años antes hicimos dos baterías para las Fuerzas Armadas de Polonia: una blanca y roja con una incrustación fresada en el casco y otra roja con pintura artística, las dos con el escudo nacional pintado a mano en los parches.




El material más raro nos llegó de SpaceForest, una empresa de Gdynia que construye el cohete suborbital Perun a pocos kilómetros de nuestro taller. En 2024 recibimos la cámara del motor SF-1000 y varios segmentos del fuselaje del prototipo, que después del lanzamiento ya no servían para otro vuelo. Con la cámara hicimos una caja y con el fuselaje un bombo, y fueron los primeros tambores de Polonia hechos con la estructura de un cohete. Nadie había trabajado antes un material compuesto así con oficio de luthier, de modo que el ángulo del borde, el grosor de la pared y la fijación de los herrajes los sacamos a base de pruebas con recortes. Los tambores sonaron en el Sopot Molo Jazz Festival, y en abril de 2026 subieron al escenario del III Maratón de Batería en la Academia de Música de Gdańsk.


Quién toca con Polmuz
Con Polmuz se toca en clubes pequeños y también en la filarmónica. Krzysztof Klingbein (Belphegor) tiene un Modelo 1 de arce con doble bombo, en degradado negro satinado. Paweł Osicki (Pogodno) y Klaudia Rucińska (Sinfonia Baltica) tocan un Modelo 2 Maple, Mariusz «Nosek» Noskowiak, de Blenders, un Modelo 2 de acrílico, y Piotr Szpalik (Polish Metal Alliance), un Modelo 1 Maple con incrustación. La lista completa, con bandas y baterías, la tienes en la página Tocan con Polmuz.
Pedidos y atención después de la compra
Una batería a medida empieza con una conversación, por teléfono o en nuestro taller de la calle Szczecińska 38, en Gdynia, donde con cita previa puedes ver baterías terminadas y mirar por dentro de los tambores. La construcción suele llevar de uno a cuatro meses, y hasta ocho con pinturas muy elaboradas, porque pintar y encerar a mano no admite prisas. Mientras tanto te mandamos fotos de cada fase, para que veas cómo va tomando forma tu instrumento. Nos compras directamente a nosotros, sin mayoristas de por medio, y por eso a este precio podemos poner mejores componentes.
Sobre el casco damos una garantía de por vida al primer propietario, tanto en contrachapado como en metal, en todos los modelos del 1 al 4. Los herrajes y los soportes tienen 36 meses de garantía, y los cascos acrílicos, 24 meses. Tenemos recambios en el taller, así que un tornillo perdido o una torreta rajada se arreglan con un paquete que te mandamos nosotros, sin tener que buscar algo que más o menos encaje.
Después de la compra sigues hablando con la gente que construyó tu tambor. Te ayudamos a elegir parches, ajustar los herrajes y afinar la batería, hacemos el servicio técnico completo, y en nuestro taller de restauración ponemos en forma también tambores de otras marcas. Desde 2006 han pasado por nuestras manos más de doscientos tambores. En la Triciudad llevamos además un servicio de alquiler de baterías y otros instrumentos para conciertos, bodas y grabaciones.
Tomasz Stukan















